Cómo saber qué tipo de pisada tenés
¿Cómo saber qué tipo de pisada tenés?
Pronadora, supinadora o neutra
Todos caminamos, pero no todos lo hacemos exactamente de la misma manera.
La forma en que el pie entra en contacto con el suelo y se mueve durante cada paso forma parte de lo que habitualmente llamamos pisada . Y seguramente hayas escuchado tres términos relacionados con ella: pisada neutra, pronadora y supinadora .
Pero ¿qué significan realmente?
Primero: pronar no es necesariamente malo La pronación forma parte del movimiento natural del pie. Cuando apoyamos el pie, se producen diferentes movimientos que permiten adaptarnos al terreno y gestionar las fuerzas de cada paso. Por eso, tener cierto grado de pronación es normal. Cuando ese movimiento es más marcado, popularmente hablamos de pisada pronadora .
¿Qué es la pisada supinadora?
La supinación implica un movimiento en sentido contrario y suele asociarse con un apoyo relativamente mayor hacia el exterior del pie. Al igual que ocurre con la pronación, no debería diagnosticarse simplemente mirando una zapatilla o haciendo un test casero. ¿Y la pisada neutra? Habitualmente se utiliza el término pisada neutra para describir una mecánica en la que no predomina de manera marcada ninguno de los patrones anteriores.
Sin embargo, nuestros pies son mucho más complejos que tres categorías.
¿Puedo descubrir mi pisada mirando mis zapatos?
Una suela usada puede darnos pistas interesantes. Mirá un par que hayas utilizado muchísimo.
¿El desgaste parece relativamente uniforme?
¿Hay una zona considerablemente más gastada hacia el interior o el exterior?
¿Existe una diferencia importante entre ambos zapatos?
Observarlo puede resultar útil, pero el desgaste de la suela no permite diagnosticar por sí solo el tipo de pisada . Tampoco recomendamos elegir plantillas correctivas únicamente a partir de un test realizado en casa.
¿La pisada puede influir en rodillas y espalda?
Los pies forman parte de una cadena de movimiento que continúa hacia tobillos, rodillas, caderas y tronco. Por eso existe mucho interés científico en estudiar cómo diferentes características del pie se relacionan con la biomecánica de las extremidades inferiores. Sin embargo, sería demasiado simplista afirmar que una determinada pisada necesariamente provoca dolor de rodilla, cadera o espalda. En esas molestias pueden intervenir numerosos factores. Cuando existe dolor recurrente, la evaluación debe ser individual. Pie plano no significa necesariamente pronador También es frecuente confundir tipo de arco con tipo de pisada. El pie plano presenta un arco longitudinal reducido y el pie cavo, uno más elevado. Pero la forma estática del pie no nos cuenta necesariamente toda la historia sobre cómo ese pie se comporta en movimiento.
¿Cuándo conviene consultar?
Si caminás sin dolor ni limitaciones, no hace falta obsesionarse con conseguir una pisada “perfecta”. En cambio, si experimentás molestias frecuentes, lesiones recurrentes, diferencias importantes entre ambos pies o un desgaste muy llamativo del calzado, una evaluación profesional puede ayudar a entender qué está sucediendo. Un podólogo, fisioterapeuta o traumatólogo puede analizar tu caso y determinar si existe algo que requiera atención. Conocer nuestros pies también es parte de elegir mejor Saber cómo es nuestro pie, qué hormas nos resultan cómodas y qué sentimos al caminar puede ayudarnos a tomar mejores decisiones. El calzado ideal no debería obligar a nuestro pie a convertirse en otra cosa. Debería acompañarnos. Y quizás conocer nuestra pisada sea simplemente una manera más de empezar a prestarle atención a algo que nos sostiene todos los días.